Rusia intensifica sus ataques contra infraestructura energética ucraniana, incluyendo gasolineras, con el objetivo de socavar la logística de Kiev. Esta estrategia de desgaste busca cortar el suministro a las tropas en el sur del país, en respuesta a los ataques ucranianos sobre refinerías rusas.
Expertos militares debaten la efectividad de esta ofensiva. Mientras Rusia afirma que busca debilitar la capacidad de respuesta ucraniana, Ucrania sostiene que su red logística es flexible y que los ataques rusos no son tan efectivos. La situación real se evaluará en las próximas semanas, a medida que continúen los embates.
Por otro lado, Ucrania busca forzar una negociación de paz mediante ataques a la retaguardia rusa, pero los analistas dudan de su efectividad para quebrar la voluntad de resistencia rusa. La guerra, que ya supera los cuatro años, se mantiene en un punto muerto, sin un escenario claro para el fin del conflicto.
Las estadísticas sobre ataques con drones y misiles en Ucrania presentan discrepancias. Mientras algunas fuentes indican una reducción en junio, otras reportan un aumento récord en mayo y junio. Se investiga si esto se debe a cambios de estrategia, problemas de fabricación o una mayor capacidad de defensa ucraniana.