Se denuncia que Adorni habría presionado a empleados para que usaran sus tarjetas de crédito, llegando a agotar los límites.
El objetivo de estas solicitudes era la compra de una computadora para juegos electrónicos, según se informa.
"Le pedía la tarjeta a sus subordinados para comprarse una computadora para jugar a los juegos electrónicos", se afirma, generando indignación entre los funcionarios del gobierno. La reacción de algunos altos funcionarios fue de incredulidad ante la "boludez" del presunto acto corrupto.