Se analiza la eliminación de los permisos de importación como una medida positiva del gobierno actual para combatir la corrupción. Se argumenta que el sistema de permisos (IRA, IMI, DEJAI) era una fuente importante de corrupción.
Sin embargo, se señala que la eliminación de estos permisos no se debió a una voluntad política o judicial, sino a la finalización de la brecha cambiaria y el cepo, lo que eliminó el negocio asociado.
Se reconoce que la matriz de corrupción en entidades como la Aduana continúa, y se considera que es una tarea del gobierno actual poder erradicarla por completo.