Mario, propietario del primer kiosco 24 horas que cerró sus puertas, relata la difícil situación que llevó a la clausura de su negocio tras años de lucha. A pesar de haber superado momentos críticos como la crisis de 2001 y la pandemia, la situación económica actual resultó insostenible.
El comerciante expresa su tristeza al ver las vitrinas vacías y las heladeras apagadas, símbolos del fin de su emprendimiento. Agradece a Crónica por dar visibilidad a su caso, que refleja la dura realidad que atraviesan muchos pequeños comercios en el país.