Los drones se han convertido en un arma de guerra fundamental en conflictos modernos debido a su versatilidad, bajo costo y accesibilidad tecnológica. Su uso se ha extendido desde Ucrania hasta América Latina, donde grupos ilegales como el ELN y las disidencias de las FARC los emplean en ataques terroristas.
En la guerra de Ucrania, los drones otorgan una ventaja significativa a un ejército potencialmente más débil. Permiten realizar ataques, reconocimiento y saturar defensas aéreas, obligando al adversario a adaptarse constantemente. Rusia, a pesar de invertir en sistemas de defensa aérea, enfrenta dificultades para contrarrestar drones baratos y pequeños, generando una asimetría de gastos y esfuerzos.
La tecnología de drones avanza a pasos agigantados, con modelos cada vez más complejos y equipados con inteligencia artificial. Se espera que su uso se generalice en futuros conflictos, transformando la naturaleza de la guerra y planteando nuevos desafíos para la defensa.