Los drones se han convertido en un arma crucial en conflictos como el de Ucrania y la guerra contra Irán, ofreciendo ventajas significativas a países con capacidades espaciales limitadas. Su bajo costo y versatilidad permiten realizar ataques y reconocimiento, alterando la dinámica del campo de batalla.
La capacidad de lanzar drones en grandes cantidades puede saturar las defensas aéreas, incluso las más avanzadas. Esta asimetría de gastos y esfuerzo tecnológico genera una carrera armamentista, donde la adaptación constante es clave para mantener la efectividad.
La tecnología de drones, desde modelos pequeños y económicos hasta sistemas complejos con inteligencia artificial, está en constante desarrollo, prometiendo seguir siendo un factor determinante en futuros conflictos.