Se cuestiona la "teoría del derrame" popularizada por Caputo y Macri, explicando que significa que cuando hay superávit, los de arriba están bien y los de abajo se quedan con las sobras.
Se argumenta que esta teoría no funciona para 44 millones de personas, ya que las "sobras" no alcanzan. Se critica la idea de que la política económica se basa en esperar a que los ricos tengan excedentes para repartir migajas.