Comerciantes del conurbano bonaerense expresan su profunda preocupación por la situación económica actual, describiendo un escenario de "calle muy dura" donde incluso "locales históricos" se ven forzados a cerrar sus puertas.
Los empresarios señalan que el consumo "no levanta" y que los gastos fijos, como alquileres y servicios, continúan aumentando, lo que reduce drásticamente el poder adquisitivo de las familias. Esta situación se agrava ante la falta de consumo incluso en temporadas tradicionalmente fuertes, como el verano para el rubro heladerías.
La caída en la recaudación de impuestos, superior al 7% en junio, es vista como un reflejo directo de la recesión económica. Los comerciantes advierten que esto podría derivar en más ajustes por parte del Estado, afectando aún más a familias y empresas. Se comparó la situación actual, que lleva dos años, con la crisis de 2001, pero con la diferencia de que esta parece no tener un fin cercano.