Se analiza la actuación de Nico Quiato y la producción del programa ante el error periodístico de Flor Peña. Se cuestiona por qué Quiato no consultó a un abogado antes de que la noticia saliera al aire, dado que ya tenía repercusión mundial.
Se menciona que la noticia original provino de un periodista deportivo y una productora, y se debate la responsabilidad de la productora por no haber chequeado la información adecuadamente antes de que Peña la diera al aire.
Se critica la falta de estructura y la crisis en los medios, donde nuevas generaciones de periodistas basan su información en redes sociales como Twitter, sin la rigurosidad necesaria para chequear las fuentes.