Se produce un fuerte enfrentamiento entre panelistas y conductores. Un panelista acusa a otro de ser "desubicado" y cuestiona su profesionalismo. Se pone en duda la autoridad del conductor para señalar a alguien como desubicado, y se genera un debate sobre la forma de dirigirse a los demás en el programa.
La discusión escala cuando un panelista se defiende de la acusación de ser desubicado, pidiendo que lo dejen hablar. Se menciona la intervención de la conductora, quien remarca su rol y trata de mediar. La tensión aumenta con comentarios sobre la personalidad y la fortaleza de los participantes, y se amenaza con sacar a alguien del programa.