La vulnerabilidad de los damnificados en el campamento improvisado en Venezuela es extrema, con la presencia de numerosos niños, mujeres embarazadas, adultos mayores y personas con discapacidad expuestos a la intemperie.
A pesar de la falta de apoyo estatal, la colectividad y organizaciones de la sociedad civil proveen alimentos, medicamentos y otros recursos básicos. Se destaca la solidaridad ciudadana ante la aparente indiferencia de los organismos oficiales.