La magnitud de la tragedia en Venezuela es incalculable, afectando a miles de personas que vieron sus vidas cambiar drásticamente de un día para otro. La comunidad internacional se une para brindar ayuda, reconociendo que ningún país está preparado para una catástrofe de esta envergadura.
La vulnerabilidad de los niños, muchos de ellos huérfanos o en hospitales, es una preocupación central. Se hace un llamado a las organizaciones para que brinden protección y asistencia a estos pequeños que lo han perdido todo.