La violencia es un proceso de aprendizaje que se desarrolla en el entorno familiar, escolar y social. Expertos en psiquiatría forense y clínica de familia analizan cómo estas jóvenes de 14 años aprendieron patrones de violencia.
Ante la falta de imputabilidad penal para menores de 14 años, los jueces pueden aplicar medidas de seguridad como la internación (hasta 180 días prorrogables), tratamientos psicológicos, asistencia social o intervenciones en el grupo familiar. Sin embargo, estas medidas no implican que queden detenidas ni se les aplica el código penal.
Se enfatiza la importancia de la intervención del grupo familiar y se señala que la violencia no se limita a grandes urbes, sino que es un fenómeno horizontal que afecta a todas las clases sociales y geografías, exacerbado por la viralización de videos en redes sociales.