Se presenta un análisis sobre la situación laboral en Argentina, contrastando la promesa de un país para petroleros e ingenieros con la realidad de que la gente recurre a la venta de pelo para subsistir. Se critica la falta de oportunidades genuinas y la proliferación de "rebusques" ante la escasez de empleo bien remunerado.
Se debate si la venta de pelo es una solución digna ante la imposibilidad de pagar servicios básicos. Algunos sostienen que, ante la necesidad, es un recurso válido para saldar deudas o cubrir gastos esenciales, mientras otros lo consideran indigno. Se menciona la precariedad de los salarios, comparando el ingreso por venta de pelo con el salario mínimo y las comisiones en trabajos de baja remuneración.