Ucrania atacó dos puentes estratégicos en la península de Crimea, fundamentales para la logística militar rusa y el abastecimiento de tropas en el frente. Estas acciones se suman a recientes voladuras de vías férreas, evidenciando una estrategia de cortar rutas de suministro.
Los ataques buscan debilitar la capacidad de Rusia para sostener la ofensiva y generar un impacto económico. Actualmente, Rusia enfrenta una severa escasez de combustible, con precios elevados de naftas, lo que dificulta el acceso al transporte para muchos ciudadanos y afecta la cadena de suministro militar.