En el Día del Arquitecto, se presenta la inspiradora historia de Sandra Dasnowski, una profesional que, a pesar de perder la vista, continúa ejerciendo su profesión y luchando contra la discriminación.
Desde los 10 años supo que quería ser arquitecta, y a pesar de nacer con cristalinos luxados y quedar ciega a los 46 años, nunca dejó de trabajar. Su hijo Nico fue su motor para seguir adelante.
Sandra considera que la discriminación es una forma de ignorancia y la combate activamente, demostrando que los límites se los pone uno mismo.