En Caracas, los rescatistas continúan trabajando arduamente en la zona donde se derrumbaron dos torres de 16 pisos. La tarea es ardua y peligrosa, con pocos recursos y equipos prestados de otros países como México y Colombia. Muchos rescatistas trabajan con las manos lastimadas y sin el equipo de protección adecuado.
Los familiares de las víctimas esperan con angustia noticias, mientras las autoridades intentan identificar los cuerpos y facilitar la búsqueda de información. La pérdida de documentación complica la identificación y la reunificación familiar. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ha decretado duelo nacional por una semana.
Los especialistas alertan sobre las posibles consecuencias sanitarias y psicológicas del desastre, incluyendo enfermedades como el cólera y la fiebre amarilla, además del trauma postraumático.