Francia atraviesa niveles críticos de calor extremo, lo que ha saturado la capacidad de las morgues en París y sus alrededores. Se han visto obligados a improvisar cámaras frigoríficas temporales para albergar los cuerpos.
Mientras la masa de aire caliente se desplaza por Europa, Francia evalúa el impacto humano de esta emergencia climática. Aunque las cifras oficiales de fallecimientos vinculados a las altas temperaturas tardarán en determinarse, el escenario actual ya es devastador.