Nerina, víctima de abuso grupal, detalla cómo la denuncia de Telma Fardín en 2018 la motivó a hablar y buscar justicia.
Relata que durante un año se culpó por lo sucedido, sufriendo problemas de salud y volviéndose autodestructiva. La denuncia de Fardín le hizo ver que era posible que le creyeran y que ella misma era la prueba de lo ocurrido. Denunciar a 10 personas en un pueblo de 10.000 habitantes fue un proceso difícil y hostil, obligándola a irse del lugar.