Un fuerte olor a marihuana alertó a los vecinos de Morón, quienes denunciaron la situación. La investigación de la DDI llevó al descubrimiento de un vivero clandestino en una casa aparentemente normal, que en su interior albergaba una sofisticada plantación de marihuana.
El lugar contaba con luces LED, lámparas de sodio, sistemas de ventilación y ventiladores, todo diseñado para optimizar el crecimiento de las plantas. El olor emanaba por el sistema de ventilación, impregnando el barrio. El propietario, conocido como "Pablito", cultivaba más de 100 plantas, las disecaba y las vendía sin contar con la autorización del Reprocan.