El Cura Roquero describe la "misa rockera" como un espacio para creyentes y no creyentes, donde se aborda el evangelio desde una perspectiva humana. Participan personas de diversas religiones y creencias.
Destaca la poderosa "energía de fe" presente en estos encuentros, incluso con personas mayores que asisten a la iglesia, y la importancia de creer, a pesar de las luces y sombras de cada individuo.