Se reflexiona sobre la importancia de integrar todas las partes del ser, incluyendo los aspectos "frívolos" y los "internos", en lugar de pelearlos. Se argumenta que somos un todo y que estas partes deben ser integradas, no separadas.
Se critica el "pensamiento antinómico", que divide la realidad en opuestos (todo o nada), y se promueve la aceptación de todas las posibilidades y partes de uno mismo. Se considera que estas experiencias vitales son caminos para alcanzar esa integración.