La salud de la economía será determinante para el desempeño del gobierno en términos de opinión pública. Existe una relación de "huevo o la gallina" entre la economía y las encuestas: si el año electoral comienza con buenos indicadores, la economía tiende a mejorar, y viceversa.
El impacto es directo: una economía que funcione bien permite al gobierno afrontar el año electoral con mayor holgura, lo que a su vez puede generar un círculo virtuoso que impulse aún más la economía.