El ministro de defensa israelí, Israel Katz, advirtió a Irán que Israel está preparado para contraatacar si es necesario, en el marco de los continuos ataques en el sur del Líbano.
Katz afirmó que han frustrado a los líderes iraníes, dañado sus capacidades y golpeado a sus aliados, y que no permitirán que los terroristas se establezcan en sus fronteras.
Benjamin Netanyahu respaldó la advertencia, declarando que Israel no será "títere del malvado régimen de Irán" y que han abatido a 93.500 terroristas desde el inicio de la guerra, una cifra significativamente mayor a la de la segunda guerra del Líbano.