Irán afirmó que no permitirá el acceso de inspectores de la ONU a instalaciones nucleares, incluso aquellas que han sido bombardeadas por Estados Unidos e Israel. El presidente del parlamento iraní y el Consejo Supremo de Seguridad Nacional aprobaron una ley que prohíbe estrictamente el ingreso de inspectores a sitios bombardeados.
Estas declaraciones contradicen las afirmaciones de Donald Trump y del enviado especial, quienes indicaban que todo marchaba según lo acordado. El ministro de defensa israelí, Israel Katz, amenazó con contraatacar si fuera necesario, apuntando directamente al líder supremo iraní, Ali Jamenei, y afirmando haber dañado gravemente las capacidades de Irán y sus aliados en la región.
La tensión entre Irán e Israel se mantiene elevada, con un delicado equilibrio entre las negociaciones y la posibilidad de nuevos ataques. El desarme de Hezbollah es una condición clave en el entendimiento entre Estados Unidos e Irán, lo que añade fragilidad a la situación, especialmente tras los ataques a embarcaciones en el Estrecho de Ormuz.