Se cuestiona la falta de información y la posible manipulación de cifras sobre las víctimas del terremoto en Venezuela por parte de la dictadura. La televisión local se limita a reproducir los datos oficiales sin verificación independiente.
Se destaca la labor de equipos internacionales como los de Israel, Estados Unidos, Argentina y Colombia en las zonas de desastre, contrastando con la aparente inacción de otros países.
Se compara la situación actual con el deslave de Vargas en 1999, recordando la magnitud de desastres anteriores en la región.