Se critica la actitud de funcionarios policiales que intentaron limitar el trabajo de la prensa durante la cobertura del terremoto en Venezuela, interpretando esta acción como un residuo de la administración autoritaria del país.
A pesar de la apertura a la prensa tras la captura de Nicolás Maduro, persisten intentos de controlar la información, guiando a los medios a sitios específicos y limitando su acceso a zonas de interés, lo que genera suspicacias sobre un posible ocultamiento de la tragedia.