La falta de combustible se ha convertido en un obstáculo crítico para las labores de rescate y remoción de escombros en Venezuela tras el terremoto. Mientras vehículos oficiales circulan con normalidad, las grúas necesarias para las tareas de emergencia permanecen paralizadas por falta de gasolina.
Se cuestiona la lógica detrás de esta situación, especialmente en un país con vastos recursos petroleros. La burocracia y las presuntas prioridades políticas parecen estar por encima de la urgencia de salvar vidas, generando frustración y desconfianza en la ciudadanía que reclama acciones concretas y no solo campañas fotográficas.