Se espera que la inflación de junio se ubique entre 1,8% y 1,9%, rompiendo la barrera del 2% y marcando el nivel más bajo desde agosto del año pasado. De confirmarse esta tendencia, se recuperaría el poder adquisitivo y se impulsaría el consumo.
Sin embargo, la morosidad en los pagos sigue siendo un problema, alcanzando niveles récord en créditos personales y tarjetas de crédito. La expectativa de un mayor consumo está ligada a la baja de la inflación y a la disminución de la morosidad.