En un gesto de solidaridad, los hinchas presentes en el Estadio Azteca durante el partido entre México y Ecuador unieron sus voces para corear "No están solos", en apoyo a las víctimas de los recientes terremotos en Venezuela.
Las rivalidades deportivas quedaron de lado ante la tragedia, y el estadio se convirtió en un símbolo de unidad y esperanza. El canto de apoyo resonó con fuerza, demostrando el poder del fútbol para unir a las personas en momentos difíciles.