El gobierno de Javier Milei continúa con su política de despidos en diversas áreas del Estado, afectando significativamente la economía y el consumo.
Se observa una caída en el consumo de productos básicos como leche, carne y yerba, mientras que los despidos se suceden en distintos sectores, generando incertidumbre laboral.
El desmantelamiento del Estado se extiende a organismos clave como la Comisión Nacional de Energía Atómica, el Servicio Meteorológico y la Comisión Nacional de Regulación del Transporte, evidenciando un ajuste drástico que impacta en áreas sensibles para el desarrollo y la soberanía del país.