Se analiza el comportamiento de Adorni durante la jura de Santilli, describiendolo como excesivamente optimista y saludando a los periodistas. Se interpreta este gesto como una posible despedida o una estrategia para desviar la atencion.
Se debate la estrategia del presidente Milei de no dejar solo a Adorni, sugiriendo que el objetivo es evitar que hable y revele informacion sensible. Se considera que este respaldo, aunque parezca extrano, podria ser un exito para Milei si logra mantener a Adorni en silencio.
Se menciona que Adorni podria estar siendo tratado con "algodon" debido a la gran cantidad de informacion que posee sobre la intimidad del gobierno. Se especula que su situacion es compleja y que no queria renunciar, a pesar de la imagen de felicidad que proyecta.