Se reitera la idea de que Karina Milei ejerce un control sobre las designaciones en el gobierno, colocando a personas de su confianza en diversos roles.
Se menciona que la inclusión de Adorni podría responder a la misma lógica de control, buscando asegurar la lealtad y el alineamiento de figuras clave con el poder central.
Se sugiere que el gobierno intenta dar una señal de normalidad y continuidad, a pesar de las tensiones internas y las posibles reconfiguraciones de poder.