Se cuestiona qué le ocurrió a Moisés para que, en la última etapa de su vida y ministerio, dejara de priorizar la gloria de Dios y comenzara a atribuirse el poder a sí mismo.
La Biblia señala que la causa de la desobediencia de Moisés fue la incredulidad, a pesar de haber sido un hombre de fe al inicio de su ministerio.
Se sugiere que la falta de tiempo a solas con Dios y el descuido de los retiros espirituales contribuyeron a su agotamiento emocional y espiritual, llevándolo a perder la fe y a actuar en contra de la voluntad divina.