Más de 170 trabajadores de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CONEA) fueron despedidos al no renovarse sus contratos, que vencían el 30 de junio.
Los empleados afectados, muchos de ellos con años de servicio, denuncian despidos repentinos y sin motivo aparente, lo que genera incertidumbre sobre su futuro y la pérdida de independencia económica.
Se cuestiona el argumento oficial de que solo se despiden administrativos, ya que también se han visto afectados técnicos y personal especializado, incluyendo aquellos del proyecto CAREM.
Existe la sospecha de que el objetivo detrás de estos despidos masivos y la reducción presupuestaria sea el desmantelamiento del organismo para facilitar su futura privatización.