Se profundiza en el caso de Agustina, una administrativa despedida de la CONEA, quien expresa su shock y preocupación por la falta de planificación ante la pérdida de su empleo.
Se discute la legalidad de los contratos estatales y la posibilidad de reclamo por parte de los trabajadores cesanteados, con opiniones divididas entre la rigidez de los contratos y la inestabilidad laboral.
Se menciona la sospecha de que los despidos se deben a un plan de desmantelamiento del organismo para privatizarlo, y se señala la aparente contradicción de despedir personal mientras se reincorporan "amigos de la gestión".
La entrevistada detalla su experiencia laboral, sus bajos ingresos y la pérdida de beneficios como la obra social, evidenciando la precariedad de su situación y la falta de independencia económica.