Se presenta la declaración profética para el año 2025, invitando a los creyentes a leerla juntos y a confesar su fe en el derramamiento prometido del Espíritu Santo. Se expresa la creencia en que Dios visitará y hará algo nuevo, abriendo caminos en el desierto y haciendo brotar ríos en tierra seca.
Se pide ayuda para prevalecer en las disciplinas espirituales, reconociendo que el espíritu de la oración es fundamental en todo avivamiento. Se confiesa la promesa de crecimiento, la expansión a derecha e izquierda, y se declara el fin de la confusión, humillación y culpa, confiando en el amor inalienable de Dios.