Se analiza el discurso de Roberto Navarro sobre la violencia de género, cuestionando si al tratar el tema de Mengolini y Nacho Levy, relativiza la gravedad de la violencia de género. Se expresa desacuerdo con la idea de que la violencia psicológica sea parte del mismo espectro.
Se compara la situación con una "exacerbación de la cancelación" y se plantea la duda sobre si se puede criticar a alguien por decisiones personales como comer carne o pollo.