Daniela Moreira relata su experiencia de seis meses en un centro espiritual donde sufría torturas y escuchaba voces. Describe una vida de terror, con manifestaciones de espíritus en su casa, miedo de sus hijos y problemas de pareja, incluyendo la infidelidad de su esposo.
Tras ocho intentos de suicidio y una profunda depresión, su vida comenzó a cambiar al asistir a la Iglesia Universal. Refiere que el primer viernes que acudió pudo dormir y sentir paz, algo que no experimentaba desde hacía 20 años. Este fue el primer paso para superar el odio, el rencor, el mal carácter y el vicio del alcohol.