Se cuestiona la selectividad de ciertas posturas feministas ante casos de violencia de género, evidenciado en el silencio de algunas figuras públicas ante denuncias de abuso sexual, como la realizada por Cecilia C. contra Mario Pergolini.
La denunciante relata haber recibido apoyo privado de algunas personas, pero lamenta la falta de un pronunciamiento público por parte de quienes a menudo se manifiestan en defensa de las mujeres. Se critica la aparente contradicción entre el discurso feminista y la reacción ante casos concretos, sugiriendo un "feminismo selectivo" que prioriza ciertas causas sobre otras.