Se presentan cinco formas prácticas de honrar a Dios y colocarlo en primer lugar, especialmente al inicio de un nuevo año.
Estas prácticas incluyen agradecerle al despertar, dedicar tiempo a la oración matutina, ofrecer habilidades y talentos para la iglesia, honrar el día del Señor y apartar la primera porción de los ingresos como ofrenda.
Se enfatiza que la clave no es la provisión, sino la prioridad y el orden, asegurando que honrar a Dios con lo primero y lo mejor previene la necesidad.