La morosidad en el pago de deudas ha vuelto a crecer en mayo, afectando a casi 7 millones de personas que ya no pueden acceder a créditos.
La situación es especialmente preocupante entre los menores de 35 años, donde cuatro de cada diez personas con préstamos activos presentan al menos una obligación en mora. Se señala que muchos jóvenes recurrieron a créditos para cancelar deudas preexistentes.
El análisis sugiere que la reactivación económica y la mejora en la calidad de vida de la gente son claves para ganar elecciones, más allá de las figuras políticas. Se enfatiza que el bolsillo es el órgano más sensible y que la economía es el factor determinante.