La proliferación de carteles ofreciendo la compra de pelo humano en diversos puntos de la ciudad y provincia de Buenos Aires se ha convertido en un fenómeno llamativo. Estos carteles, ubicados en zonas estratégicas, anuncian precios tentadores de hasta un millón y medio de pesos por kilo, actuando como un fuerte "llamador" ante la acuciante necesidad económica.
Los panelistas coinciden en que, si bien la compra y venta de pelo no es nueva, la magnitud y la publicidad explícita de los precios reflejan una situación de crisis profunda. Se especula sobre la rentabilidad del negocio, donde el pelo virgen y en buen estado alcanza mayor cotización, y se menciona la posibilidad de que estos montos sean un gancho para atraer a vendedores, quienes luego podrían recibir un pago menor.