Se cuestiona la figura de "empresarios" refiriéndose a personas con cercanía política y negocios sospechosos, calificando la situación como "capitalismo de amigos".
Se mencionan negocios en Buenos Aires y licitaciones públicas como áreas de rápida expansión y posible corrupción, señalando que jóvenes se benefician de conexiones familiares con poderosos.
Se hace referencia a casos como el de Adorni e Insaurralde, sugiriendo que sus niveles de vida no se corresponden con sus ingresos declarados.