Se está debatiendo en el Congreso la regulación del uso de redes sociales para menores, un tema que también involucra la inteligencia artificial y la necesidad de que los jóvenes puedan discernir entre lo correcto y lo incorrecto para evitar delitos en línea.
Este desafío requiere un consenso amplio para que las políticas perduren a través de diferentes gestiones gubernamentales. La discusión debe ser seria y no politizarse para abordar eficazmente el impacto de la tecnología en los niños y adolescentes.