Se plantea la conexión entre las adicciones y la incapacidad de expresar el dolor, refiriéndose a la frase "adicción es adicto, lo no dicho". Se sugiere que Ernestina Páez pudo haber recurrido al consumo como una forma de intentar mitigar su sufrimiento, en línea con la idea de los "quitapenas" de Freud.
Se discute la importancia de la aplicación de la ley de salud mental, más allá de la ley en sí. Se enfatiza la necesidad de presupuestos adecuados, más centros de atención y orientación en salud mental. Se señala que la salud mental es una "pandemia" actual y se subraya la importancia de registrar los síntomas y abordarlos desde la educación y los colegios.