Se profundiza en el plan de "pasaportes dorados", destacando que la ciudadanía argentina se ofrecería a cambio de inversiones, con la particularidad de que los beneficiarios no serían considerados residentes fiscales, a diferencia de otros naturalizados. Esto se vincula con la intención del gobierno de flexibilizar la venta de tierras y la posible intervención de figuras como Peter Thiel en este programa.
Se advierte sobre el peligro de estas políticas, que podrían llevar a la creación de "ciudades-estado" dentro de Argentina, donde la ciudadanía se mercantiliza. Se menciona también la intención del presidente de desregular la inteligencia artificial, lo que, sumado a las otras medidas, genera preocupación sobre la soberanía y el modelo de país que se busca implementar.