En Venezuela, la situación se torna cada vez más dramática a seis días de los terremotos que devastaron Caracas y La Guaira. Miles de personas continúan atrapadas bajo los escombros mientras equipos de rescate trabajan incansablemente.
Voluntarios relatan experiencias desgarradoras, trabajando largas horas para remover escombros y buscar sobrevivientes. La tarea es ardua y emocionalmente agotadora, con la recuperación de cuerpos que también forma parte del doloroso proceso para devolverles un entierro digno a las familias.
Muchos de los damnificados, como los entrevistados que residen en San Bernardino, han perdido sus hogares y se encuentran alojados temporalmente en otros lugares, a la espera de que las estructuras sean evaluadas para determinar si son habitables. La experiencia ha sido traumática, recordando a otros terremotos pasados en la región.