Los vecinos de Costa del Este expresan su profunda preocupación y sensación de abandono ante la creciente inseguridad en la zona. Denuncian la falta de controles en las entradas y la inexistencia de una garita policial, lo que genera un clima de desprotección.
La principal queja reside en la impunidad con la que actúan los delincuentes. A pesar de que en algunos casos se logra detener a los malhechores, los vecinos señalan que a los pocos días vuelven a estar en libertad, lo que genera desconfianza en el accionar de la justicia y la policía.
La situación se agrava al observar que los delincuentes, a pesar de tener antecedentes, son liberados, permitiéndoles reincidir en sus actos. Los vecinos se preguntan si existe alguna vinculación de estos delincuentes con sectores del poder, lo que explicaría su rápida liberación.
Las cámaras de seguridad y las pruebas fílmicas parecen no ser suficientes para garantizar la detención y el castigo de los culpables. La comunidad se siente desamparada ante la inacción de las autoridades y la falta de respuestas concretas para frenar la ola de robos y vandalismo.