El pánico se intensifica durante un terremoto con el corte de la luz y la posible rotura de caños de gas, lo que podría derivar en incendios. Se observa a personas intentando resguardarse bajo sillas, una acción que podría ofrecer protección si se trata de estructuras que no colapsan.
Se menciona la improvisación como recurso ante la falta de lugares seguros y la posibilidad de que estructuras como mesas o sillas ofrezcan un "triángulo de resistencia" si el techo colapsa.